martes, 3 de marzo de 2015

Crítica del "El francotirador". Eastwood pese a todo, sale indemne.

El francotirador, de Eastwood, muestra dos cosas: que es un excelente director... y que, tal vez, ya chochea. En esto último no está tan claro. Pese a la disposción ideológica del film, que no es otra cosa que la disposición ideológica del personaje, hemos de dejar claro que el director, Eastwood, muestra, pero no juzga. Y en eso debemos destacar que sí sigue siendo el maestro que siempre ha acostumbrado ser. Con una gran factura técnica general en la película, la escena con el bebé de plástico y unos actores incapaces de coger un muñeco, completan una escena de traca. Es dificil imaginar como Eastwood ha dado por buena esta escena. Aunque bien dirigida, la pelicula, sin embargo a esa escena patética, sabes que detrás de las cámaras, en el resto del film, está uno de los cuatro grandes directores norteamericanos. De no ser que la escena del muñeco sea una "metáfora" irrisoria y absurda del "concepto de familia" que todo patriota tiene para con sus hijos. La película es fascista, porque el personaje lo es: simple como su cerebro, donde esa barba de legionario le queda muy de remacho. Toda la película es sencilla aparentemente, como el mecanismo mental del personaje, de no ser por los pildorazos trascendentales de Eastwood, que la envuelven en su habitual magisterio cinematográfico: dónde parece que no hay complejidad, la hay. Veamos: el personaje no siente ningún reparo de conciencia ante el tribunal de Dios y ante esa circustancia se fundamenta el patriotismo. A fin de cuentas Dios está con ellos, con los norteamericanos. Rodadas las escenas a lo "Objetivo Birmania" de Walsh, deja ese regustillo a clásico de los que gustaban a Garci y a los que no son Garci, como al que esta crítica suscribe.Cine americano, al parecer, de derechas, donde por suerte podemos decir que Eastwood lo que hace es "reflejar la mentalidad" de la ultra derecha, sin hacer juicios de valor. Y esto útlimo hay que subrayarlo. Y hay que subrayarlo para que quede claro.Eastwood, como decimos, no pierde su habitual estilo trascendental y católico ( el rifle, el polvo, la biblia), nos deja elementos a los espectadores para que reflexionemos sobre ello. Aunque yo lo tengo claro, de existir Dios, todos estos fanáticos de la ultra que asesinan en su nombre (en el del Altísimo), en el nombre de Dios, iran a infierno. Y en esas imágenes están las pocas pinceladas plenamente eastwoodianas del film. En el polvo el rifle y la biblia. Como hallazgo visual,destacaría unas calaveras en los tanques que pasan terroríficas en los planos. Y eso es eso lo que son los americanos: puro terror llevando la democracia pegando patadas en las puertas, por muy malo que sea el yihadista del taladro, esas imágenes de los marines entrando en las casas hablan por sí solas. Y el espectador con seso sabe que eso se tiene que juzgar, y Eastwood lo sabe. En el cine, quien juzga los hechos morales es el espectador: y eso Eastwood siempre lo ha respetado y en esta lo sigue haciendo. El "alter ego" de el francotirador américano es el fracontirador sirio. Es "el malo", y no es baladí que así los llamen "el malo", en la simplicidad maniquea de los soldados. Porque en la película solo hay eso: "malos", solo que en ambos bandos (en el yihadista musulmán por elipsis)se tienen por sí, y en su conciencia, por "buenos", tanto los yihadista musulmanes que defienden su terreno, como los yihadista americanos invasores. Y así funciona. Lo que se comprende con esta película, viendo las imágenes de lo que ha ocurrido en Irak, es que en esta guerra, así como otras guerras en el mundo musulmán, han causado y están causando un hervidero de violencia innecesario y terrible, donde la extrema derecha religiosa campea y se mueve, en su simplicidad mental, haciendo lo que quiere: sin ley, sin moral y sin tribunal de conciencia: Queriendo ser limpios en sus altos ideales ( Religión, Familia y Patria), están ponzoñosos: en el fondo nada de lo que se hace está justificado cuando con un rifle se dispara a otro o se invade paises por intereses espúreos, no lo olvidemos. Ni siquiera esos altos ideales absolutizados y fetichizados por una educación tal recibida en la infancia,como se muestra que es la recibida por el francotirador texano, así como poca autonomía en la reflexión propia en la simplicidad del pensar "el bien" y "el mal". Y todo ello amparándose en sendos libros, Corán y Holy Bible, escritos con la mano de Dios. Eastwood, para mí, queda indemne, pese a todo.