martes, 20 de enero de 2015

Ontología del tiempo: Platón, Nietzsche y Heidegger


Y ahora también afirmemos que nuestro discurso acerca del universo ha llegado ya a su fin, pues este mundo, tras recibir a los animales mortales e inmortales y llenarse de esta manera, ser viviente visible que comprende objetos visibles, imagen sensible del dios inteligible, llegó a ser el mayor, y el mejor, el más bello y perfecto, porque este universo es uno y único”.

Timeo (362-c)

Durante siglos el único texto de Platón fue el Timeo. Texto pitagorizante en el cual se explica la racionalidad del mundo como racionalidad geométrico-matemática. Platón marchará de la casa del padre parmenídeo, para, con este texto, volver a la narración “kai logos” del relato y el mithos (... y luego, y luego, y luego, y luego…). En definitiva: a los constructores antropomórficos de lo real como los viejos dioses (Cronos, Gea, Zeus). En este caso situado en un topos hiper-urano. Fuera del ser, un Demiurgo constructor metro-matemático que genera el mundo como los antiguos habían contado (creando a los mortales y a los inmortales, posibilitando que las cosas que son provengan de la nada). Y Dios creó el mundo de la nada, rezará la religión semita. Asunto que los griegos de la racionalidad milesia y parmenídea habían considerado como falso). El Demiurgo de el Timeo tendrá en su cabeza (nous) formas geométricas perfectas y polígonos regulares (los sólidos regulares): también llamados cuerpos platónicos, cuerpos cósmicos, sólidos pitagóricos, sólidos perfectos, poliedros de Platón o, en base a propiedades geométricas, poliedros regulares convexos.

Estos son 1.) el tetraedro 2.) el cubo (o hexaedro regular), 3) el octaedro 4) el dodecaedro y 5) el icosaedro. Las figuras tridimensionales más perfectas que las mente puede formar y “esencia” -pros hen: hacia lo uno- a la que tiende el mundo, único y perfecto: el bien.

Las consecuencias son claras: en su conjunción con la doctrina judía de un único Dios (Uno-Yahvé-y plural-Elohim) y antropomorfo. Y llegará el Neo-platonismo que ha recorrido nuestras culturas occidentales desde entonces: el neo-platonismo judío de Alejandría, el neplatonismo cristiano, el neoplatonismo árabe y como resultado el triunfo del relato de cronos, del saturno que devora a sus hijos: del triunfo de la razón técnica y matemática.

Con este texto Platón saca a la Filosofía de su esencia temporal -“el aión”-, y genera la ontología del "tiempo cronológico" que es en que ahora vivimos y ha llegado a su epitome. Culturas de lo Uno y de Cronos, el tiempo sucesivo y abrasivo del capital tecnológico invasivo y de lo Uno que elimina las diferencias: Son helicópteros Apache bombardeando en Siria: el triunfo último de la Voluntad de Poder, más allá del bien y del mal, pero que significan guerreros nihilistas sin logos que defiendan "la vida". Para entender a lo “hijos de Nietzsche” hay que entender lo que ellos quieren y cuál es su propósito: quieren recuperar otros tiempos de la ontología griega situados fuera de cronos: el lugar donde los presocráticos, desde Parménides, se planteaban el tiempo como instante eterno y uno, no continuo. Nietzsche lo llamó Eterno Retorno de lo mismo. Si el no-ser es imposible, el tiempo es continuo y no cronológico; y en ese tiempo se sitúan las verdades eternas e inmanentes: es lo máximamente concreto: lo que permite el conocimiento de las cosas que son en tanto que son. Esto es: el proyecto aristotélico como una ontología. Y que Heidegger los configura con dos obras axiales: “Ser y Tiempo” y “Tiempo y Ser”.