jueves, 28 de abril de 2011

La rabassa morta y el conflicto de los rabassaires. El independentismo catalán desde las Ezquerras.





En "vida y sacrificio de Companys" es un libro escrito en el exilio por el político conservador Ángel Ossorio y Gallardo, y representa una semblanza humana y política del que fuera ministro republicano y presidente de la Generalitat de Cataluña Companys. Detenido éste por la Gestapo en la Francia ocupada, fue entregado a las nuevas autoridades españolas resultantes tras la Guerra Civil. En el castillo de Montjuïc Companys fue fusilado. El libro ha  interesantísimo en muchos aspectos. Uno de ellos, entre otros, ha sido la descripción del problema social y político general, explicada en los términos como usaban los políticos de la época, y, más en concreto, la actuación de Companys. Especialmente interesante ha sido la descripción del conflicto de los pageses de remesa: esta figura campesina, que durante siglos estaban adscritos a la tierra en relación de vasallaje con el señor, sufrió múltiples modificaciones, pero en la década de los treinta sus condiciones no habían cambiado mucho con respecto a cuatrocientos años antes, si es que no empeoraron. Si Fernando el Católico había prohibido los mals usos, a cambio estos debía fidelidad y vasallaje al señor, así como el pago de una cantidad anual al mismo. Imposible de abandonar el cultivo, la redención era poco menos que imposible. En conflicto estaba candente: en un grave conflicto campesino duro y sangriento, que se reactualizará cuatrocientos años después: en 1486 se les devolverá la condición de hombres libres. Nace así, un nuevo tipo de proletariado rural y campesino, que se basa en un arrendamiento de la tierra entre los pageses y el señor. El señor  es propietario de la tierra y recibe rentas de la misma, la tierra es trabajada, sembrada, plantada, cultivada, y recolectada por los pageses. El contrato establecido era un contrato de larga duración entre el propietario de la tierra y el campesino que la trabaja, y que se llama la rabassa morta, y que está relacionada con la siembra de las cepas y su muerte. El contrato dura, lo que dura la cepa. El contrato, como describe Ángel Ossorio, era totalmente inmoral:  hay un hombre que trabaja y paga y otro que no hace nada y cobra. Virtualmente porque es el propietario de la tierra que, de herencia y herencia, va pasando a sus sucesores: El señorito catalán, que vive como un Don Juan, y al que le aparecen hijos naturales e hijos legítimos e hijos que no reconoce, bien casado con alguna mujer de su misma condición y casta. El contrato de rabassa morta es una enfiteusis de larga duración: los pageses siembran las cepas: antes, por supuesto, desbrozan las fincas y las nivelan, y después las cuidan. Recogen la cosecha y de ella, una parte, se la entregan al señorito putero que se atusa el bigote mientras se coloca la copa, que vive de las rentas tan ricamente y viaja por todo el mundo con el vestido de su señora. El problema viene, como cualquiera puede suponer, porque las cepas unas mueren antes y otras después. Como al que le atienta el diente es al que come de ellas trabajándolas no sabe que hacer: sembrarlas o no; incluso no sabe si hacer más productiva la tierra, sembrando otras cosas entre medias de las hileras de parras. Total, cuando se muera la cepa, todo para el amo. El código civil, viendo el problema que para el señor le causa, establece que el arrendamiento es por cincuenta años y no a cepa muerta, pero autoriza al propietario del bigote y sombrero de copa a desahuciar al campesino si dos tercios de los terrenos quedan baldíos. En resolución: El Código Civil decimonónico obliga a sembrar y resembrar al campesino, y pasados cincuenta años, volin de volan. Con este poder el señor bon vivant o patriarcal y señora con vestido empieza a hacer y deshacer imponiendo las condiciones que le placen, que para algo las tierras son suyas, que las heredó de su señor padre, y este a su vez, de su señor padre, y así para atrás, que por eso se acuerdan bien de la Reconquista. Quedarse con las primicias del fruto, prohibir otras plantaciones, quedarse con los troncos muertos para leña, cazar en los terrenos, dirigir la explotación (esto es: lo que más jode al que coge una azada y tiene callos en las manos: que le mande el que no la coge). Como ire contanto una de las preocupaciones de Companys era el de dar solución a los rabassaires, que se unieron en la Union de Rabassaires de Catalunya. Como todo el mundo sabe: le fusilaron.

Traducción del Els Segadors

Cataluña, triunfante, volverá a ser rica y llena! Atrás esta gente tan ufana y tan soberbia! Buen golpe de hoz! Buen golpe de hoz, defensores de la tierra! Buen golpe de hoz! Ahora es hora, segadores! Ahora es hora de estar alerta! Para cuando venga otro junio de templar las herramientas! (Estribillo) Que tiemble el enemigo en ver nuestra enseña: como hacemos caer espigas de oro, cuando conviene segamos cadenas! (Estribillo) La versión antigua y original: Cataluña, condado grande, quien te ha visto tan rica y llena! Ahora el rey Nuestro Señor declarada nos tiene la guerra. Buen golpe de hoz Buen golpe de hoz defensores de la tierra, Buen golpe de hoz El gran conde de Olivares siempre le hurga la oreja:-Ahora es hora, nuestro rey, ahora es hora que hagamos guerra .- Buen golpe de hoz Buen golpe de hoz defensores de la tierra, Buen golpe de hoz Contra todos los catalanes, ya veis qué han hecho: siguieron villas y lugares hasta el puesto de Río de Arenas; Una iglesia han quemado, Santa Coloma se decía; mataron un sacerdote mientras que la misa decía. Mataron un caballero, en la puerta de la iglesia, Luis de Furrià, que los ángeles le hacen gran fiesta. El pan que no era blanco decían que era demasiado negro: lo daban a los caballos sólo para asolar la tierra. Del vino que no era bueno, abrían los grifos, el tiraban por las calles sólo para regar la tierra. Delante de sus padres deshonraban las doncellas. y mataban a sus padres si de mal daban queja. Buen golpe de hoz Buen golpe de hoz defensores de la tierra, Buen golpe de hoz Ne dan parte al Virrey, del mal que aquellos soldados hacían:-Licencia los he dado yo, mucha más se pueden tomar .- Buen golpe de hoz Buen golpe de hoz defensores de la tierra, Buen golpe de hoz A vista de todo ello se alborota la tierra: empiezan de quitar gente y enarbolar las banderas. Han entrado en Barcelona mil personas forasteras; entran como segadores, como estábamos en tiempo de siega. Han ido a la cárcel, dan libertad a los presos el obispo les ha bendecido con la derecha y la izquierda. ¿Dónde está vuestro capitán? ¿Dónde está tu bandera? - Sacaron el buen Jesús Todo cubierto con un velo negro:-Aquí está nuestro capitán, esta es nuestra bandera .- A las armas catalanes, Que nos ha declarado la guerra! Buen golpe de hoz Buen golpe de hoz defensores de la tierra Buen golpe de hoz.



viernes, 22 de abril de 2011

Lecciones de Jose Luis Sampedro. Tenemos mucha técnica y poca sabiduría.

TENEMOS MUCHA TÉCNICA Y POCA SABIDURÍA

Para un día como hoy, lluvioso y plúmbeo, con finas gotas de lluvia y nubes sobre las montañas, es un consuelo escuchar como los sabios reflexionan. En la primera entrevista habla de la situación económica occidental en un modelo que está acabado y cuyo objeto último es la extinción catastrófica del mundo como consecuencia del modelo al que hemos llegado a principios del siglo XXI. La segunda reflexión habla sobre humanismo. Ahora me voy a tomar unos vinos, con unas tapas, en celebración de la buena vida; pero antes de ello, salgo con las pilas cargadas, habiendo escuchado al maestro Sampedro.




¿Estámos sabiendo vivir humanamente?
La técnica nos encadena. ¿Vivimos o somos vividos?

miércoles, 20 de abril de 2011

El holocausto español, de Paul Preston. Comentario anterior a su lectura.





La verdad es que esto de la Guerra Civil Española es una cosa apasionante donde las haya. La cantidad de muertes por motivos políticos y el carajal ideológico seguramente lo conviertan en interminable. La década de los treinta fue terriblemente apasionante, y la historia del movimiento obrero y su ideología y su filosofía fundamental. La historia confractual es entretenida y divertida. Ahí está JDJ, como muchos otros, entre ellos yo, metidos en el ajo. Pues sí, el Sr. Moa no es un tipo tonto ni que sepa de qué va la mandanga (sin bailarle el agua). Las huelgas revolucionarias de 1934 y que desembocaron en la revolución de Asturias, por motivo de que tres ministros de derecha - y contrarios al régimen instituido en 1931- entrasen en el gobierno fueron la puntilla que necesitaba la sociedad española para su polarización. La percepción de las masas obreras de que el movimiento político de las derechas perseguía hacerse con el Poder  por la vía legal como Hitler o Mussolini convirtió en insurrecional la huelga en Asturias.  La posterior represión, encarcelamientos, y uso de la fuerza militar africanista para su control el momento clave como para explicar que el experimento republicano fue un fracaso: con miles de presos políticos en las cárceles, o exilados. Esto es: la polítización efectiva y real que llevará al odio y al exterminio se inicia en 1934, posiblemente tras la huelga del campo del verano, el desencanto por las trabas y puesta en práctica de la reforma agraria, y con una derecha católica plenamente beligerante y unas masas obreras y campesinas más que soliviantadas. Y fue un fracaso porque España, el país de la contrarreforma, o una parte de España, era incapaz de asumir en cambio intelectual que había dado el mundo y porque el conflicto social y político que se desarrollaron ideológicamente en el siglo XIX cobraron una expresión sui generis en esta piel de toro. La única forma de suturar heridas, si es que es posible, es que lleguemos a una comprensión cabal de los hechos, sin sectarismos; cosa realmente difícil si tenemos en cuenta hay muertos y desaparecidos que van a quedar sepultados por el olvido, cosa que no es de recibo. Luego tenemos la gravedad terrorífica del primer franquismo. Este libro de Paul Preston parece interesante, pero no me da muy buena espina a leer, solamente, su prólogo, dando unas cifras que hay que coger con pinzas, y que, de hecho, ya está recibiendo críticas. Un comentario sobre este libro, del que solo he leído las primeras páginas - y que compraré cuando salga en edición de bolsillo -, lo he encontrado en este blog de Juan Cruz. El comentario en El País es éste. El tema de los números es difícil de establecer, aunque no creo que sea lo importante en sí, debido a sus dificultades en establecer, sino el odio y el exterminio, en sí, y como ese se gesta para que de tal modo se hiciera efectivo en España del modo a como se hizo. Realmente inexplicable. Por cierto, el otro día ví una película de Tim Robbins titulada abajo el telón, que me pareció magistral y que recoge el periodo de entre guerras en Norteamérica, con personajes como Orson Welles, como pocas veces he visto.



lunes, 18 de abril de 2011

La gallina ciega, de Max Aub.




"El hecho es que durante dos meses ningún estudiante, ningún periodista, ningún estudiante de periodista se me acercó para preguntarme:
¿Usted estuvo aquí con Hemingway?
¿Usted estuvo aquí con Malraux
¿Usted estuvo aquí con Regler?
¿Que hizo Dos Passos durante la guerra?"

No sé con qué palabras ni de qué modo describir el libro que acabo de leer, pues todo lo que diga quedará pequeño; una sensación de diminuto transeúnte por la vida al lado de Max Aub. Una admiración. Un respeto gigantesco. Un libro que me ha llegado a las entrañas mismas. Un limpiador de lagañas. Una reverencia a alguien que debería ser referencia. Un faro, una luz. Un ensayo sobre la ceguera. Un monumento a la cultura, a la conversación. Un altar merece. Y yo ciego. Ciego. Ciego. Ciego. Ciego como muchos. Como el que mira como Fernando Alonso hace la carrera, como juega el Madrid-Barcelona. Y que coste, no soy del barca. Solo quiero que el Madrid coma el polvo. Se asombraba un familiar cuando dije esto. Me preguntó ¿Por qué?. Porque soy un radical. Un antifranquista. Cada vez más rebelde. Tal vez, más clarividente. No veo en el fútbol, ese maravilloso deporte, más que política. Admiro el fútbol que hace el Barca, pero tampoco comulgo con los palcos y los políticos. Menos con los del Madrid. Pura política. Gallina Ciega. Marca y As, remedos del franquismo. Qué clase de país es este. Max Aub, esa luz y yo tan ciego. Llego tarde, me digo. Sí, sí, sí, tarde, tarde, tarde. No me enteraba de nada. No sabía nada. No, hombre, que dices, eso del franquismo ya pasó, de aquello no queda nada, me dice el familiar. Y yo me revuelvo. !Ciegos! Y me mira con cara que expresa: este ha perdido un tornillo. Cómo quiere que pierda el Madrid, tan solo, por antifranquismo. Si yo no conocí el franquismo. Si cuando Max Aub murió yo aún no había nacido. Admiré a la quinta del Buitre. Era niño. Y disfruté en el Bernabéu, con Sanchís, con Chendo, con Buyo, con Míchel, con Butragueño. Ciego. Ciego. Ciego. Es el libro mas bueno que he leído en mucho tiempo. No quiero terminarlo. Estoy dejando las últimas páginas para saborearlas. Este libro es un impacto, un mazazo. Mierda de país, y mierda de cultura, y mierda de guerra y mierda de franquismo. ¿Hubiera sido Max Aub el mismo sin esa mierda?. No sé. Que hombre, que sabiduría. Cuantas lagañas en los ojos. Cuantos bares, que pocas tascas. EL chascarrillo, el chiste, el suelo lleno de desperdicios en los bares. Entre estos señores de los cafés y las tertulias y nosotros hay un abismo insondable. Y el franquismo. Mierda de franquismo y mierda de cultura y mierda de país y mierda de Real Madrid. Y el régimen abriendo el culo con Cela -grandísimo por otra parte-. Y Max Aub desconocido. No sé escribo en un momento en el que el mazazo recibido ha sido mayúsculo. Había leído campo del moro. Me había gustado. esos espacios arrasados y ese estilo teatral, que me recordaron a la película, no sé si por algún motivo, muerte de un ciclista, de Barden. Pero esto. Soy un hijo de la posmodernidad, del fin del relato, de los bares llenos de servilletas, hijo de obrero industrial. Ciego, ciego. Aznar fue el despertar y el PSOE de González, tal vez, un dormir. Botellón y fiesta. Una mierda de profesores en la Universidad . A excepción de Enrique Múgica -profesor de Historia del pensamiento político-. He llegado tarde. Dormilera. y Max Aub. Es tarde haberlo leído con 37 años. No sé. Yo creo que es tarde, pero igual no me hubiera enterado de nada. Tal vez lo he cogido en el momento justo. Pero es tarde.