martes, 29 de marzo de 2011

Por mi mala cabeza

POR MI MALA CABEZA


Por mi mala cabeza

yo me puse a escribir.

Otro, por mucho menos,

se hace Guardia Civil.



Por mi mala cabeza

creí en la libertad.

Otro respira incienso

las fiestas de guardar.



Por mi mala cabeza

contra el muro topé.

Otro levantó el muro

con los cuernos, tal vez.



Por mi mala cabeza

sólo digo verdad.

Por mi mala cabeza

me descabezarán.



J. A. Goytisolo.

viernes, 25 de marzo de 2011

Pa Negre (pan negro). Crítica. Una Obra maestra de las gordas

Pa Negre: Ojo: hay comentarios que revelan datos de la historia.





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El tema de la posguerra ha sido largamente tratado. Pa Negre es una película que impacta emocionalmente. Además de rizar el rizo en su análisis cinematográfico y en el uso de su lenguaje. Es un cine sibarita. No es un Thriller, como algunos han señalado. Es otra cosa: un análisis humano profundo sobre la mentira y la verdad, y sobre la memoria histórica y como ésta se produce en efecto. Y para expresarlo se utilizan las herramientas de Cine en toda su amplitud: el empleo de la elipsis y del fuera de campo. Pues es más, y aunque sea un tópico, que en este caso es verdad, es mucho más lo que sugiere que lo que muestra: y eso que lo que muestra no es poco y terrible por añadidura. En primer lugar, hay que señalar que la historia parte del mundo subjetivo y visual del niño protagonista, que las cosas son como son, ciertamente, pero con la información que niño recibe. Por eso la técnica narrativa es la de que el espectador tenga la misma información que el niño protagonista: y nada más que la información del niño. La película trata sobre lo que no se ve y por tanto de cómo se fragua en la mentalidad de una generación que nace a la vida moral en plena posguerra y que tiene que hilvanar unos hechos ocultos en un reciente pasado muy trágico: y sobre el que todo lo que se le cuenta son mentiras, falsedades y medias verdades. En una historia terrible, terrorífica, que es la que narra esta historia. Digamos que esa generación anda ahora entre los 60 y los 70 años. De cómo sobre esos españoles, en especial los derrotados, pero de todos aquellos que vinieron al mundo en plena posguerra se ha formado una idea de lo que ocurrió, sin conocerlo de primera mano y, a la vez, viviéndolo de primera mano, pero como niños, en base a unos mayores que ocultaban, que mentían, y del que tienen que elaborar un pasado elíptico que no ven. La historia narra el proceso como los vencedores se llevan la victoria y además ganan la batalla de lo moral, consiguiendo que los vencidos acaben siendo vistos hasta por sus propios hijos como terroríficos fantasmas; pero es la visión de cómo se crea una memoria del pasado. Habla por tanto del ayer, pero significado también a hoy. Como los hijos de los derrotados se vieron a sí mismos responsabilizados; y cómo los que sin ser derrotados ni vencidos, por no ser partícipes, tienen que reconstruir el pasado en base a una realidad que se les pone por delante: la primera posguerra. Ganaron la guerra e hicieron, o intentaron, que los hijos de los derrotados pensaran que sus padres eran los malos. Aparte de toda la podredumbre moral de la posguerra. Pero donde se lleva la palma la película es que para realizar esa exposición se efectúa en el puro Cine, en el uso de la elipsis y del fuera de campo. En las escenas brutales no se va nada, casi de nada. Salvo el caballo que se desploma y los resultados del accidente. Lo más fuerte de las escenas quedan fuera de la imagen, y por tanto rellenada por el espectador: el golpe al caballo con la maza o el corte de los testículos se intuye, pero no se muestra, por ejemplo. Pero principalmente la historia más importante se reconstruye, se tiene que reconstruir por el niño y por el espectador: pero no se muestra en ningún momento. Ha quedado elíptica. Habla por tanto de la reconstrucción del pasado en la mente de quien lo tiene que reconstruir, y esa reconstrucción está llena de falsedades y de mentiras como venimos repitiendo: Los mayores porque no tienen ni quieren reconstruir la verdad, y se les oculta a los niños debido a lo fuerte es. Pero, a la vez, los niños ven, no son ciegos, de lo que ocurre, tratando de construir lo que ocurrió, que no es otra cosa que el pasado: de la memoria histórica. Esa historia elíptica y en construcción es lo que hace de esta película un cine de alto nivel, y que lo eleva, tal vez, a lo mejor del cine español. Porque de lo que trata es de hacer borrar unos ideales. Si al final de la lengua de las mariposas el niño arroja una piedra sobre el maestro, aquí vemos en la mente del niño como éste reconstruye una historia que no ve. Y es que tanto vencedores como vencidos le mienten sobre el pasado, pero la verdad es tozuda. La historia de pitirlua es la historia elíptica, un auténtico drama, y que los mayores no quieren contar de veras al niño; y el resentimiento del niño para con sus mayores, por no ser claros con él; que hace que se imagine cosas que son y que no son, y que no le quede claro.
Es que la película está hecha de un cine que casi no se hace, por eso puedes quedarte un poco como si te faltara algo. Pero lo que te falta es por lo que tienes que rellenar. Estamos acostumbrados a un cine que nos muestre y no a un cine de quilates que no muestre, pero nos haga reflexionar sobre lo que hemos visto y sobre lo que no hemos visto. Y es que está es para reflexionar sobre lo que no se ve. Los ejemplos en esta película son constantes desde el primer momento, y casi no hay escena o plano donde lo que no se ve es más importante. Estamos tan poco acostumbrados a ello. Desde la primera escena, que es muy violenta, advertimos lo que nos vamos a encontrar como puro cine. En la propia puesta en escena no vemos la violencia, sino que la intuimos. Como la intuye el niño, que solo ve los resultados. Los ajusticiados en el garrote vil, por ejemplo, nos describen un futuro y un pasado, pero solo vemos el resultado: que es la terrible realidad del terrorífico primer franquismo. Así es toda la película, como la escena donde el cura no quiere hacer misa por el padre, y las mujeres vestidas de negro y con pañuelos. ¿Quién es pitilua? ¿Por qué no son claros con el niño? La respuesta es porque fue terrible, y porque el niño parece entrever el padre tuvo algo de responsabilidad. Y el silencio y la mentira para con el niño, en un ambiente donde quizá sea imposible otro, cual es el de los derrotados, el clima moral de la posguerra, pero que habla de casi de todos, porque en la posguerra los derrotados fueron casi todos. Se trata de rellenar un pasado que es casi imposible de entender y al final lo victorioso es el miedo y que los propios hijos de los derrotados, incluso los no partícipes, caigan en la tergiversación moral del pasado, culpándose a sí mismos. Cuánto de esto no hay entre aquellos niños de la posguerra que han intentado construir lo que hubo un poco antes y que al final han terminado culpando a los derrotados porque solo se ha oído la palabra de la Victoria y la de la derrota se ha oscurecido por el silencio, la mentira, la tergiversación y el miedo. Lo magistral de la película no es el fondo, sino la forma. La complementariedad entre fondo y forma es lo que hace que sea una obra maestra..Si lo del maestro es muy importante y lo que dice, así como lo que le dice el padre a su hijo. Las historia de Pitilua es más cercana a la verdad lo que le dice el padre: fue uno que al finalizar la guerra se fue a una cueva, que es escapado al bosque. ¿O es otra cosa? ¿La historia de un homosexual que se lía con el señorito? ¿O que varios del pueblo, rojos, ayudan, entre ellos el padre del niño y es uno de los motivos por los que está perseguido, como al que matan? ¿El padre ha estado implicado en los sucesos, o así se lo hacen entender al niño, porque sabe más de lo que debería saber? ¿Cuál es la verdad sobre el pasado? La historia es terrorífica: El propio padre del niño es un fantasma que se esconde en los desvanes. A la niña le dicen que su padre no ha muerto, cuando lo ha visto con sus propios ojos. Pero también hay historias de enfermos recluidos y escondidos, de homosexuales perseguidos a los que castran ¿Quién o quiénes? ¿Quién es el Demiurgo de la historia?  Todo eso lo debe asimilar un niño entre mentiras y verdades y cosas que ocultan, conversaciones que no oye, conversaciones que accidentalmente escucha y cuentos y leyendas, y lo que dicen otros niños. La historia de ptirlua se mezcla con un drama rural por añadidura de la Cataluña-España profunda. Dos de los que  a Pitirlua, entre ellos el padre, saben que “la ricachona” ha querido quedarse con toda la fortuna de la familia. Uno de ellos intenta chantajearla: y es la excusa perfecta para que le asesinen, posiblemente además, porque es quien castró a pitirlua, o al menos así lo cree la gente del pueblo, porque todo son intuiciones, y mentiras y de lo que se piensa a lo que ocurrió, son todos rumores de una España-Cataluña rural y negra, negrísima. Pero el niño no lo sabe. La madre del asesinado en su dolor acusa al propio padre del protagonista, y este ya no sabe lo que es verdad o lo que es mentira. Cinematográficamente esta historia está contada toda en off, fuera de campo, sin imágenes. Y solo recreada en fantasías del niño, pero es una historia que mueve todo. La historia de Pitilua y de los asesinatos son algo así como la España-Cataluña profunda, algo así como el asesinato de Fago, pero donde en el pueblo se sabe la verdad, o medias verdades, y algunos, en especial el padre del niño y al que asesinan saben partes. El Demiurgo de toda la historia son los propios señores, los de la Victoria. Otros muchos personajes mayores lo saben o lo intuyen. Al amante del señorito bon vivage lo castran y las familias de la derrota son las que pagan el pato. Quieren cargar el asesinato al padre; y todo eso el niño lo oye, pero se lo ocultan. Como ocultan otras terribles historias. Es como si un niño nacido en Fago se entera que ha habido un asesinato, ve el entierro, y oye rumores a los mayores, y lo que hablan, y lo que no le dejan escuchar, o lo que mira tras los cristales, o lo que le cuentan otros niños, pero no llega a comprender la verdad. A pitilua le cortan los testículos ¿Quién, quiénes, por orden de quién, rumores de quién así, rumores interesados que bsucan culpables, quénes son más fáciles de acusar?. Después muerto y enterrado. Es lo que parece entresacar el niño, y es lo que es, por lo que escucha y oye, pero no tiene claro porque lo han matado. Unos parecen decir que era homosexual, y así es: había tenido relaciones con el hermano de la familia pudiente: ella mueve los hilos. Otros que es un rojo huido. Otro que es un fantasma. A su vez se comete un brutal crimen, despeñan un carro con un niño y un padre, y acusan al padre. El crimen está relacionado con asuntos de herencias y chantajes, en una Cataluña rural terrorífica y terrible, de egoísmos, de derrotados que son considerados la hez del pueblo. El padre va a pagar el pato. Pero miles de cosas pasan fuera de los ojos del niño, y tiene que reconstruirlo con cosas sueltas, leyendas de abuelas y vecinas a quienes han asesinado a su marido o a su hijo que entran en casa y que culpabilizan a quienes no deben, en su dolor, porque, quizá es lo más fácil. Y el rencor por la derrota, el atroz tratamiento que sufren por los de la Victoria. En fin una Obra maestra de las gordas, donde formalmente se riza el rizo, porque es más lo que está oculto que lo que se ve. Y un tratamiento magistral sobre cómo se conforma la memoria histórica

miércoles, 9 de marzo de 2011

El sufragio femenino durante la II República

Pues yo creo que la postura de Victoria Kent con la perspectiva del tiempo tuvo razón. El voto de la mujer ayudó a la victoria de la CEDA -un partido contrario al régimen republicano-. El voto femenino fue un error en su momento; ya lo dijo Machado en su Juan de Mairena, sobre el voto femenino: “Si unos cuantos viragos del sufragismo, que no faltan en ningún país, consiguiesen en España de la frivolidad masculina la concesión del voto a la mujer, las mujeres propiamente dichas votarían contra el voto; quiero decir que enterrarían en las urnas el régimen político que, imprudentemente, les concedió un derecho a que ellas no aspiraban. Esto sería lo inmediato. Si, más tarde, observásemos que la mujer deseaba, en efecto, intervenir en la vida política, y que pedía el voto, sabiendo lo que pedía, entonces podríamos asegurar que el matriarcado español comenzaba a perder su fuerza y que el varón tiraba de la mujer más que la mujer del varón. Esto sería entre nosotros profundamente revolucionario. Pero es peligro demasiado remoto para que pueda todavía preocuparnos”. Puede pensarse en que este texto rezuma machismo, si no conociéramos la integridad el pensamiento liberal y republicano de Antonio Machado. En efecto, durante la España conservadora de Frascuelo y sacristía la mujer no necesitaba del voto para intervenir en política; dentro de los umbrales de las casas dirigían el pensamiento del hombre, tejían las relaciones sociales, y miraban para lo que ellas consideraban como su núcleo de interés: sus casas y sus hogares. El sufragio, tanto masculino como femenino, puede ser considerado un gran avance de las civilizaciones occidentales; pero todo puede ser discutible.