domingo, 30 de enero de 2011

Volver a Marx

 Del mismo modo que sin los mercantilistas del siglo XVI y XVII y los fisiócratas de Quesnay no existiría Adam Smith, sin este no existiría David Ricardo. Y sin David Ricardo no habría Marx y su teoría del valor del trabajo. La genealogía de la economía política es algo que ya está muy discutido, y no hacen falta más aclaraciones. La superación de la ideología liberal por una ideología socialista no implica la destrucción de lo que el liberalismo tuvo de emancipador para el hombre; esta es una cosa que aún les cuesta comprender a algunos, que pasaron por la historia como un elefante en una cacharrería, sin comprender mínimamente lo que el ser humano es. El mal moral que para la izquierda humanista, social, liberal y democrática ha provocado es poco menos que indecente, y pocas son las razones que han dado aún como para decirles: pues sí, “teníais razón”, tanto en la práctica política como en su reflexión. Solo tienen que hacer una cosa: convénceme. Claro es reconocer que Marx interpuso una severa reflexión del mundo y la realidad que percibía. Que la libertad que describían los manuales de economía clásica y la escuela británica tenían importantes tachas, pero de ahí a destruir todo el pensamiento liberal va un trecho largo; pues la realidad que él observaba es una realidad creada y nacida del iluminismo. Recordemos que Marx leía profusamente con su padre las obras de Voltaire y Leibtnitz, de Rosseau, de Locke y de Lessing. La base sobre la que se sustenta Marx es la Ilustración y, sobre ella, la reformula con la intención de superarla. Superación significa mejoría, no depauperación: significa en Marx una esperanza de mundo mejor. En Marx no hay terrorismo de estado, ni revolucionarismo para mentes estrechas. En Marx hay deseos de un Estado democrático, y de un mundo posterior que también habría de evolucionar hacia mejores metas de solidaridad humana. Esa era la esperanza, fundamentada en un determinismo histórico inapelable: el camino hacia la libertad absoluta, que no es otra que liberarlo de sus determinaciones materiales. Yo al menos lo veo como una esperanza en una sociedad mejor, de justicia y de Derecho, de asamblea planetaria y de respeto a la diversidad mundial; y freno a la propiedad que avasalla, que mata, que destruye, que aniquila, que destroza. Freno a la propiedad inmoral. ¿Freno a toda propiedad? No, solo a la inmoral. A las grandes riquezas en manos de unos pocos que deciden como y cuando han  de quebrar Estados sin la participación de la ciudadanía; respeto a los patrimonios espirituales de la humanidad, cuales son todas las religiones, en una organización moral planetaria donde se debatan todos y cada uno de los bienes que la sociedad tiene, en un ambiente de razones y respeto, y cuyo interés sea el interés del planeta: de la civilización humana. No aprenderemos hasta que esto último un haya calado en la más honda de las convicciones de cada uno de los humanos. Eso, y no otra cosa, es el socialismo. Y hacia eso debe organizarse y para eso debe de prepararse: ese tiene que ser su objetivo de gobierno. Compuesto por un comité de sabios humanistas que se sitúen en la crema de la intelectualidad moral, y que cuando hablen, argumenten, y cuando expliquen, persuadan y cuando traten de convencer, respeten y no insulten. Y de ellos se tienen que nutrir toda las organizaciones que crean en un mundo mejor organizado y sirvan de guía y allanen el camino hacia ese mundo. Porque todo movimiento necesita de líderes, pero de líderes morales cuyo objetivo sea la convivencia cívica y el debate sosegado. El mundo va demasiado deprisa. No hace falta que vaya tan rápido. No hace falta que vivamos en un tren expreso: de eso se darán cuenta solamente cuando ese tren haya descarrilado. Que es lo que esperaba Marx, sin necesidad de dinamiteros. Porque el que pone dinamita, ha subvertido sus principios. Ese fue del descarrío de una parte de la izquierda y de la que no podemos sustraernos. En  el fondo último, otra vez, se encuentra el debate sobre la propiedad. Y aquí una buena respuesta es la que escribí en otra ocasión: propiedad estatal del poder económico fundamental: que abarca, como mínimo, la tierra y los minerales, con los carburantes incluidos, el capital, la banca, el crédito y el comercio exterior. No esperemos que esto se nos entregue a la humanidad por bien de la humanidad. Que de ahí surgen las tesis revolucionarias, y de ellas no se han obtenido más que descalabros, pues los propietarios no van a andarse con zarandajas -es lo que se llamó fascismo-. El triunfo, para lograr un mundo mejor, empieza con un triunfo moral. Al mundo no le va a quedar otra alternativa si no quiere perecer. De eso, o se dan cuenta, y cuando no haya nada que defender, quizá haya una pequeña posibilidad.  Pensando de un modo optimista: Marx es la esperanza. Cambiando la palabra proletariado, que ha quedado anticuada, por la aún más vieja, pero con nuevas connotaciones, de ciudadanos y ciudadanía: ciudadanos planetarios. Como afirmaba los cambios se producen por cambios materiales. Pero estamos asistiendo a un cambio esencial, cual es el de la información dispuesta en una “aldea global”. Eso por un lado. El otro cambio es que las economías de países superpoblados y pobres están copiando el modelo de occidente. Las revoluciones del norte de áfrica exigen las libertades y bienes materiales del norte. Esto es: copia del el modelo de vida y económico del occidente, que no es compatible con la vida en el planeta, pero que significa una evolución de cajón. Un mundo sin satrapías ni tiranías, una democracia global, es lo que tiene de nuevo la relectura de Marx para estos comienzos de milenio, de lo que tiene de Esperanza. Marx era un filósofo que analiza la realidad con las herramientas filosóficas de su tiempo y con los hechos que observa en el XIX. Está claro que el marxismo ha evolucionado muy mucho, y ahí tenemos el marxismo en Sartre, y su crítica a la razón dialéctica, o a Castoriadis, o a muchos otros.  No considero que sea una ciencia, tal y como hoy se la entiende; pero si es un buena herramienta de esperanza para conseguir un mundo mejor. Y hay que cogerlo como lo que es: una filosofía, un análisis filosófico del hombre, y un ansia de libertad total. El hombre es mucho más que un homo oeconómicus o un homo faber. Tratar con desdén a Marx es una actitud característica de aquellos que tienen una menguada aptitud mental, al igual que entronizarlo con un Dios del pensamiento. Hay que analizarlo como lo que es: un gran pensador, un gran filósofo. Y es el momento de traerlo a colación a día como el de hoy y a momentos como el actual: con grandes desajustes en el mundo y las economías de Asia copiando el modelo actual. Los Estados Unidos de Norteamerica ya están percibiendo los graves problemas a los que se enfrenta: en la primera década del siglo quisieron, debido a su inmenso poder, crear la ilusión de que lo que había era un enfrentamiento entre occidente cristiano y el oriente musulmán. Pero eso hoy ya no cuela. Lo que hay es una universalización del modelo de producción capitalista: el capitalismo desbocado. A lo que se enfrenta el planeta es a un modelo de civilización planetaria que nació con el mundo cartesiano y el descubrimiento de América. Y eso se ha expandido a todo el mundo, haciendo desaparecer etnias y grupos locales, haciendo desaparecer a los pequeños alfareros, como en la fábula de Saramago escrita en la Caverna.  La antropología humana es demasiado compleja, pero no es algo que no se pueda comprender. ¿Quien salvará a este planeta? Hemos de coger lo bueno de la teoría liberal, en lo que añadió a su estudio de la libertad, el Derecho, los límites al poder, y sumarlo a los principios de la evolución histórica que estudió Marx. Esto escribió Bertrand Russell, que son ideas todas de un socialista liberal, desarrollado en su “Elogio a la Ociosidad” y problemas a enfrentarse, y los análisis que de ellos hace: 1.- La quiebra del beneficio como motivación; 2.- Posibilidad de Ocio; 3.- Inseguridad económica; 3.- Los ricos sin trabajo. 4.- Educación. 6.- La emancipación de la mujer y el bienestar de los niños. 7.- Arte. 8.- Servicios públicos improductivos. Como afirma, Russell: Empecemos por una definición de socialismo. La definición debe comprender dos partes: la económica y la política. La parte económica consiste en la propiedad estatal del poder económico fundamental que abarca, como mínimo, la tierra y los minerales, el capital, la banca, el crédito y el comercio exterior. La parte política requiere que el poder político será fundamentalmente democrático.

Todo ello con un gobierno mundial de carácter ético.

No es un evolución histórica: es una necesidad racional para retrasar desaparición del planeta. Hasta que la razón humana no haya comprendido eso, no habrá revolución. Y son los cerebros todos los que han de reformarse.

 A día de hoy la recepción de Marx se debe hacer con una referencia planetaria a un gobierno mundial: pero eso, si ocurre, ocurrirá cuando Estados Unidos pierda su hegemonía mundial y toda la civilización planetaria esté al borde del colapso. Y es que el capitalismo se va a ir de las manos, es una cosa que parece obvia. Yo creo que solo hay una solución: un socialismo liberal con gobierno mundial.

Al capitalismo se le ha desbocado la máquina productiva; precisamente el enfrentamiento durante la Guerra Fría en dos bloques fue lo que hizo fue retrasar el proceso que Marx explicaba. Una vez que cayó el muro de Berlín se ha vuelto a acelerar el proceso, de ahí que surgieran “los neoliberales” que han sido lo de toda la vida. El problema al que se enfrenta el mundo actual es que lo que antes era el “mundo colonial” y que se rebautizó como “tercer mundo” en la década de los 60 y 70 están “copiando” el modelo de occidente. De ahí que India y China, los más superpoblados países de ese mundo ex-colonial, y parte de Asia, y parte del mundo árabe occidentalizado, que es casi todo él - unido a un fuerte anti-occidentalismo, aunque parezca una contradicción- quieren copiar el modelo capitalista burgués. Nunca Marx ha estado más presente que nunca en este comienzo de milenio.  El problema de la izquierda, y por eso va sin rumbo, es que no vuelve a recoger al Marx en el punto en que éste se quedó y elaborar una teoría política que aprovechase la teoría liberal en lo que tiene de bueno para superarla en valores de convivencia cívica en el mundo. O eso o la barbarie. El problema aparece porque no hay un verdadera teoría que explicite cuáles son sus objetivos políticos y organización de la convivencia mundial. De eso Marx dijo poco; otro problema es que las experiencias de socialismo real han tenido que competir productivamente con las economías de mercado, tergiversando el problema, cual es la producción. Si ambos sistemas son culturas de trabajo y producción y mercancía estamos en las mismas. El problema es un problema cívico, moral y político del gobierno mundial. Una asamblea mundial y un cambio de valores sobre lo que el ser humano puede llegar a ser y cuáles son sus necesidades es la única manera de retrasar el eclipse de la humanidad sobre el planeta.

miércoles, 26 de enero de 2011

Nubes bajo mis pies

Con cuatro horas de trabajo al día el ser humano podría crear bienes y servicios para que nadie tuviera necesidades vitales. Siempre hay que tener presente el Elogio de la ociosidad. El mundo moderno que creó la burguesía no tiene ni pies ni cabeza, ni es razonable. El Valle es una obra de arte, pues en parte es dado y en parte es creado; no nació de la nada, sino del trabajo y el sudor: como el poema de los olivos de Jaén son los cerezos. En este sistema de explotación capitalista de la riqueza nada se hace sin dinero. La gentes miran el paisaje y los alojamientos rurales obtienen pingues beneficios, las casas proliferan por las laderas, cubriendo de ladrillo lo que antaño fueron árboles. Fue Castoriadis quien planteó la disyuntiva entre socialismo o barbarie. En el Valle, como en otros sitios, se ha optado por la barbarie.

Ya nos está pasando factura. Hoy hace frío. Subir a la Sierra es un peligro. Solo en la cumbre miro el paisaje helado. Lo que admiro es bello. Las brumas de la mañana bajo mis pies, y un sol tímido que no calienta. Una soledad entre riscos que me recuerdan un poco a Zaratustra. Y pienso en el mundo. Un mundo que se tambalea, que gime, que se abre partiendo en trozos la tierra. La copia es la solución, pienso, para las economías Chinas o para la India; el tercer mundo copia. El tercer mundo superpoblado copia. Una inmensa alegría me inunda. Mientras, el frio choca en la cara helada. Vientos del Norte bajan desde la Covacha. ¿Copian? ¿pero que copian?: un modelo que no solo destruirá lo que miro y ahora veo, sino que los destruirá a ellos. Es el sumo del nihilismo. Copiar y “delete” son una misma cosa.

Yo creo que un socialismo liberal, humanista y democrático, con una Asamblea de Derecho Internacional al que se supeditaran todos los países, con igualdad de voto en la misma, y donde garantizasen los Derechos Humanos y la resolución de conflictos. Sería la única forma de encontrar una solución a este mundo que va camino de desbocarse irremediablemente. Las avanzadillas de la revolución no han mostrado otra cosa que ser gestores de una profecía, aplicadores del Dogma, y asesinos de la libertad y de las personas. O socialismo o barbarie. Y el camino es la barbarie. Si unos cuantos creen ser los elegidos de entre los pobres y los desheredados, para imponer un estado autoritario, tienen perdida su batalla moral. Y las únicas guerras han de ganarse en ese terreno. Pero en todos lados los fines han justificado los medios, y el futuro no puede ser más agorero.

El tiempo no ha llegado aún, pero el camino está expedito. La revolución, si llega, llegará sin sangre y después del apocalipsis que se avecina.

lunes, 24 de enero de 2011

Campo del Moro. De Max Aub.

Es esta la primera novela que leo de Max Aub. Pertenece al ambicioso proyecto de recrear un fresco social y político sobre la Guerra Civil Española. En este caso relata el fin de la contienda bélica, en siete días, que van desde el 5 de Marzo de 1939 al 13 de Marzo. Lo que me ha llamado la atención ha sido la técnica o forma narrativa. Los paisajes deshumanizados del Madrid destruido de aquella fecha, en la que se siente el frío de un inverno largo que aún se extiende. Los diálogos de los personajes, destruidos, desamparados, incapaces de comprender la derrota; y menos aún de la situación que les rodea en esos instantes. En Madrid se combate, calle por calle, como antaño. Queda el revuelo glorioso de que, en algún momento, se luchó por algo que mereció la pena. Pero ya ha pasado tiempo de ello: ahora solo queda un paisaje gris y frío; un paisaje derrumbado, calmoso, triste, lleno de escombros. Un paisaje soleado de marzo donde no queda una brizna de esperanza. En las calles se oyen tiroteos: comunistas, anarquistas, republicanos de izquierdas, socialistas de derecha se están disparando entre sí. Hay detenciones, fusilamientos. Besteiro y Segismundo Casado han dado un golpe al gobierno de Negrín. En el ambiente, además del frío, se otea la traición y el paisaje se convierte en una brillante maraña de árboles arrasados y sin hojas. Sin pasión, fríos, atenazados los personajes acuden a un entierro. Por las calles se escuchan los tiroteos. Todo el frente está calmado. La artillería nacional está calmosa. La confusión que reina entre los personajes, los ficticios, que son los que tienen la enjundia suficiente, más importantes que los reales. Desmoronamiento. Las casas están derruidas. Desde una de ella se advierte el frente inactivo. Hay un frío desconcierto una confusión fría. Hace un poco tiempo, que parece ayer, hubo calor. Ahora nada parece tener sentido. Qué lejos parece esa épica que nos describió Malraux, qué fría primavera se abre. Querida Julia: Jamás he pasado momentos tan amargos como los de estos días en que debía escuchar los tristes ruidos de los combates entre republicanos que, en ocasiones, he presenciado. El abuelo de mi niño era camillero. Ese mismo día se encontraba descansando en Tendilla. Había hecho la guerra en la Legión. Era un pastor analfabeto que murió hace poco y que, cada mañana, acudía al huerto con su sombrero de fieltro y su pequeña azada. Ahora me parece mentira que todo aquello haya ocurrido en este mi país. Recuerdo Ciudad Universitaria, la facultad de Derecho, donde estudié. Y recuerdo al abuelo con su azada y su sombrero de fieltro, y su huerto. También recuerdo su cabezonería: !Lo que había visto aquel hombre!. En su pecho brillaba una Laureada, otorgada a su compañía. El solo había sacado heridos de campo. Ahora cava, siempre cava, en el huerto. Curiosamente, está en Tendilla, descansando. Y yo paso por encima del puente de San Fernando, sobre el Jarama. Las fuerzas del comandante Librerino, Gutiérrez, y Luzón combaten en ese punto. A cañonazos pasaron ese punto. Los comunistas se repliegan hacia Chamartín. Los batallones anarquistas toman la posición Jaca. La posición Jaca está en la Alameda de Osuna: ultimo lugar de un Consejo de Ministros. Yo voy a la Alameda de Osuna, en un ciclomotor. Es invierno pelado y trabajo en Telepizza. Paseo por el parque, estoy con mis tíos. El abuelo descansa. Los batallones anarquistas se han metido en el centro, toman un antitanque, una ametralladora, toman la calle Alcalá, los Nuevos Ministerios, sufriendo cuatrocientas bajas. Siento mucho frio, no voy a llevar el pedido a la hora. Iba a decir que Franco se descojona. No Franco no se descojona. Los franquistas se descojonan. Se han estado descojonando desde entonces. Llevé el pedido a la Alameda de Osuna. Mal rayo le partan.

Entrevista con Umberto Eco, en página 2

viernes, 21 de enero de 2011

Jarramplas 2011



En Jarramplas 2011, Jake anda por la multitud: con el nabo en la mano. Y no es coña. Ya mi abuelo, piornalego, me contaba como era el Jarramplas de hace años. Entonces no llevaba traje protector, sino mucha ropa. Corría por todo el pueblo, se metía en las casas y sus amigos, los mayordomos le deféndían. Su cuerpo quedaba amoratado.

miércoles, 19 de enero de 2011

martes, 11 de enero de 2011

Obsolescencia programada: un documental de "En portada"




Extraordinario documental sobre la "obsolescencia programada", auténtico motor de la sociedad de consumo. Realmente hacen más felices a los hombres la multitud de avances tecnológicos o, en cambio, los hace más desgraciados.  Directivos en empresas tecnológicas ¿Añaden valor a la sociedad, haciéndolas más felices?... yo creo que no.

Aparte de este interesante documental, en el Blog Angelus Novus se plantea un problema antiguo: el problema del mal. ¿Porqué hay mal en el mundo?. Desde el planteamiento cristiano no hay mal en el mundo cuya procedencia se deba a Dios, que es sumamente bueno. La presencia del mal en el mundo es debida a los sentidos, al mundo de las criaturas. Mis creencias son firmes: No hay Dios, no hay creadores ni criaturas. Navegamos en un barco que se llama planeta Tierra y no sabemos ni que hacemos aquí ni porqué; en ese barco, a su vez, existen otros barcos, que son las civilizaciones, donde habitan esos fantasmas que de la nada vienen y a la nada van, que son los hombres. Muchos intentan preguntarse y dar una solución, o al menos se plantean como ese mundo podía ser mejor de lo que es, otros buscan una explicación de porqué las cosas son como son. Hay unos pocos, o unos muchos, que aún son optimistas, y piensan que otro mundo, mejor, puede ser posible. Hay otros pocos, los escépticos, los pesimistas, que pensamos que el mundo, a día de hoy, es el que es; que se nutre de la envidia, del egoísmo, de la hipocresía, de la mentira, y del Poder. Y que, impepinablemente, esos atributos tienen el peso suficiente como para que no haya vuelta atrás, salvo una gran catástrofe que hiciera olvidar a los humanos su pasado. Lo que podemos saber, es que en el mundo hay cosas: poco nos importa que esas sean una representación o una voluntad. Poco nos importa cuál sea esa realidad de las cosas en sí. Vivimos en una pelota que cada vez es más pequeña, y camina a su desaparición, a su destrucción: en ella solo hay unos responsables. Los humanos. Humanos que crean civilizaciones. Humanos que las destruyen. Humanos que van a autodestruirse de seguir por el camino iniciado y muy posiblemente, no hay vuelta atrás. Porque los valores, las trasmutación de los valores, se han encaminado a una falsa felicidad en el mundo Occidental, que consiste en tener, en poseer objetos que para nada se necesitan. En tener más objetos, en comprar nuevos objetos. En tener trabajo, o en tener, tener, tener... tener ¿qué?... una casa en una urbanización, unos niños estúpidamente educados en cooperativas, que enseñan alemán e inglés a la más tierna infancia, no por afán de aventura, sino por afán de competencia. Los humanos van abocados a la más terrible de las catástrofes. Por qué: porque los valores se han trastocado. Del cristianismo teológico que impedía el cambio en occidente, a la separación de Dios del hombre. De una verdad a otra verdad, donde ambas son verdades para su tiempo. Verdades excluyentes, por más que se aferren como clavo que arde. En el momento que una verdad es verdad, la otra desaparece. Argumentos hay que dicen lo contrario. Pero yo no lo veo así. Hemos trasmutado los valores en búsqueda de una felicidad, de un hedonismo, que se nos escapa. Ya no tenemos miedo a la muerte, ni al dolor, ni a los dioses; pero la gran mayoría vive en un régimen absurdo de explotación, de tiempo empleado en organizaciones ajenas que les construyen su realidad, su tiempo. Otros, que no viven explotados, viven su vida creando, manejando, vendido, ingenios que no aportan felicidad alguna. Ingenios que se estropean con el objeto de seguir creando necesidades que podían ser protegidas. El trabajo, a la vez es un bien y a la vez es un mal. El trabajo es una calamidad cuando se incardina en organizaciones ajenas, que deciden, organizan, estandarizan. Es una calamidad cuando lo que efectúan son bienes y servicios que ni son bienes, ni son servicios. El consumo de bienes no es en sí, malo. Pero, bienes ¿Qué bienes?... ¿sabemos que son los bienes?... ¿sabemos que es lo que nos conviene?

lunes, 10 de enero de 2011

Azorín y los Dublineses. Pequeñas notas para entender el arte de Azorín.

Jhon Huston realizó su obra maestra poco antes de su muerte. No pudo ver estrenada la película y su brillante final es, ha dicho la crítica, un epitafio a una vida que sin pasión no es vida. Los Dublineses es mucho más que eso. La adaptación de la obra de Joyce era realmente un difícil reto. A día de hoy otro literato español, amén de ser poco leído, es poco comprendido. Comprender a Azorín es comprender la crisis existencial por la que pasó y que no es otra cosa que la que se retrata en "Los muertos": De Martínez Ruíz a Azorín. Tristemente, Azorín es poco leído, como poco comprendido; su condescendencia con el régimen de Franco, su paso desde el radicalismo anarquista al conservadurismo está provocando que su lectura sea minoritaria. Pocos libros con la intensidad emotiva de "La Voluntad" o "Antonio Azorín" o "los pueblos" que explican el instante fantasmagórico de la vida a la muerte; la larga procesión de fantasmas que van de la nada a la nada. Siento la inmensa alegría de ser de aquella minoría que se placen con Azorín y sienten el momento, el instante de vida y de muerte, de fantasmagoría, como él lo siente. Sus personajes están y ya no están, son muertos, fantasmas. Tal vez sea como el propio Martínez Ruiz, Azorín ya, se sienta.


" ... Y el viejo reloj da sus lentas campanadas. Y un vendedor lanza a intervalos un grito agudo.
          Este es un vendedor de almanaques. Cuando aparece ya la primavera y el verano son pasados. Entonces una dulce tristeza entra en el espíritu, porque un año de nuestra vida se ha disuelto...los racimos han desaparecido de la vides; los pámpanos, secos, rojos, corren en remolinos por los bancales; el cielo está de color de plomo; llueve, llueve con un agua menudita durante días enteros. Y Azorín ya recogido tras los cristales, oye la lo lejos la melodía lenta y triste de un piano."

Antonio Azorín. José Martínez Ruiz

domingo, 9 de enero de 2011

Historia de Alcalá de Henares. La Revolución en Alcalá de Henares I. Primeros momentos.

Alcalá de Henares, 21 de Julio de 1936

Entre los días 20 de julio y 21 de julio de 1936 se desarrollaron en Alcalá de Henares los hechos de rebelión militar que desencadenaron el posterior ambiente revolucionario que estalló de seguido. Ya por la tarde del 21 de julio empezaron los asesinatos. Alcalá de Henares era aún en 1936 una ciudad conventual: su ratio de conventos por metro cuadrado urbano no es superado por ninguna ciudad europea. Su desarrollo urbano durante los siglos XVI y XVII consistió en un conflicto teológico entre dos visiones de Poder dentro del cristianismo: la Reforma y la Contra-reforma; los ideales canónicos de su desarrollo urbano se fundamentaban en la idea de "civitas dei" barroca: sobre todas las calles de la ciudad planea la visión del cerro de Ecce Homo, lugar imaginario de la cruz de Cristo que preside la ciudad. Los hechos que se desarrollaron desde el 21 de julio de 1936 son el ejemplo revolucionario que vivió la España leal. Como resumen primero diremos que en Alcalá de Henares fueron asesinados víctimas de la represión entre 1936 y 1939 ciento veinte nueve vecinos, la mayor parte militantes de la CEDA y clérigos y canónigos. El número de vícitimas supuso el 34 % del clero regular y secular exisitente en la ciudad en 1936 que, quitando militares y presos - unos 2.167- tenía 11.900 habitantes. Alcalá de Henares fue bombardeada en 15 ocasiones durante el conflicto, resultando muertas sesenta y nueve personas. Los listados con nombres y apellidos pueden consultarse. Sin embargo, vamos a describir el inicio de la situación revolucionaria que se vivió en Alcalá de Henares, que de antigua "civitas dei" pasó a ser una ciudad de retaguardia, esencial para las maniobras militares y debido a su gran capacidad de alojamiento cuartelero y conventual, lugar de descanso de tropas, así como centro carcelario. En los primeros momentos murieron los cadetes Antonio Jurado Martínez y el alférez Isidro de Pablo, ambos del regimiento de zapadores, que fueron acribillados al salir de los cuarteles, pese a que no habían tomado parte del movimiento subversivo: fueron los primeros que salieron por las puertas. Consecutivamente fueron asesinados en esos primeros momentos revolucionarios del día 21 de julio de 1936: Pedro García Azcaray, Tomás Plaza Maín, Pablo Herrero Zamorano, Marcial Plaza Delgado, José Plaza Torres, todos ellos coadjutores, capellanes, párrocos o sacristanes y tres padres escolapios. Las tropas fueron licenciadas ipso facto, las cárceles liberadas, a cuyos presos se les dio armas obtenidas de los cuarteles abandonados. Inmediatamente comenzaron las detenciones y paseos de los miembros derechistas de la ciudad, que eran llevados a las cárceles, recién vaciadas. Se entró en los conventos y en los templos, que fueron saqueados una vez desalojados, y que fueron incendiados en muchos casos por la multitud. No es difícil de imaginar la situación de esas primeras horas si se conoce el número de conventos de Alcalá, con las monjas en la calle, las puertas abiertas de par en par, y los milicianos, y vecinos, entrando en las mismas, sacando vasijas, cruces, bancos y haciendo piras en las plazas conventuales tan habituales de Alcalá. Los milicianos entraban en los comercios, requisando los alimentos, y cargándolos en camiones y coches, a cambio de unos vales. Las autoridades reiteraban la orden de ilegalidad de los registros y las detenciones, pero su aplicación era nula. La multitud subió al ayuntamiento y tomó el estandarte del Batallón de Ingenieros que los sublevados había izado. La bandera fue paseada por las calles. La Iglesia magistral es incendiada el mismo 21 de Julio de 1936, derrumbándose la bóveda, que cae sobre la tumba del Cardenal Cisneros, cuyos restos fueron profanados. La Iglesia de Santa María la Mayor fue pasto de las llamas, al igual que la ermita de la Virgen de Val o la ermita del Cristo de los doctrinos, monumento Nacional. La Iglesia de los Jesuitas ya había sido atacada con anterioridad a la contienda, pero volviéndose a sacar objetos, lienzos, como las pinturas de Angelo Nardi, ardieron en piras en la calle libreros. Así como la desaparición de las reliquias importantes como las Sagradas Santas Formas. De los oficiales que secundaron la sublevación, hubo juicios y dieciséis de ellos fueron o bien víctimas, como los dos cadetes, o condenados y ejecutados por tribunales militares con posterioridad. Seis de ellos, en una memoria selectiva, aparecen en la lápidas de Caídos por Dios y por España.

sábado, 8 de enero de 2011

Historia de Alcalá de Henares: 21 de Julio de 1936. El fracaso de la sublevación.



Estado en el que queda la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares, tras el incendio intencionado del 21 de Julio de 1936. Foto tomada desde la epistola, junto a la sacristía.


Alcalá de Henares, 21 de Julio de 1936

En continuación a la entrada anterior. sobre el 20 de Julio de 1936 en la ciudad complutense.

Quedaba, pues, la situación de Alcalá de Henares el día 20 de Julio de 1936 de la siguiente forma: Alcalá de Henares se encuentra en manos de oficiales sublevados que acaban de insubordinarse a sus mandos, a los que han dado muerte -o herido gravemente-. Encerrados en calabozos los que ayer eran compañeros de armas: tomados el Ayuntamiento, Correos y Telégrafos - situado en la calle Libreros esquina con la calle El Bedel-, y la estación de tren. Dos nidos de ametralladoras: uno en el Palacio Arzobispal, desde donde se controla la calle de San Juan, calle de Santiago, calle de Sandoval y Rojas y la plaza de las Bernardas. Otro nido en la torre de San Justo, desde donde se divisa toda la ciudad, y todas las puertas de la ciudad, debido al enclave estratégico de la torre en el diseño urbanístico de la ciudad. Con los cuarteles sublevados, toda la ciudad está tomada. Los sublevados no controlan el aeródromo, que se sitúa en las cercanías de Alcalá, donde hoy está el Hospital y el campus politécnico. El 21 de Julio de 1936, por la mañana, se forma una columna en Madrid al mando del coronel Puigdendolas, con un grupo de artillería y un nutrido número de milicianos y milicianas. A su vez, desde Madrid, subidos en camiones y coches requisados, llegan al alba milicianos armados de Ventas y Vallecas que han tomado el cuartel de la montaña. Aparcan los coches a las afueras de la ciudad, disponiéndose en orden de guerrilla, y avanzan por la calle del Cardenal Cisneros -antigua de los Bodegones- y por la calle de Sandoval; debido a su inexperiencia, tras algunas bajas, son repelidos, y deciden replegarse hasta el puente de San Fernando, esperando refuerzos. Llaman desde la estación del Norte a la de Alcalá de Henares: - Aquí Estación del Norte. - Tus huevos hijosdeputa. !Viva España!. La columna mixta de Puigdendolas se acerca de forma más lenta a la población, que va dejando retenes en cada puente que cruzan: Jarama, Torrejón, y Torote. Al llegar al Camarmilla - a un kilómetro de la ciudad- el coronel fracciona la columna en tres. Una entrará en la ciudad por el Norte, por la carretera de Camarma - y puerta de Burgos -, la otra por el sur, por el puente del Zulema y- puerta del Vado-, quedando la tercera columna en la retaguardia y a la espera en el arroyo Camarmilla. La columna de milicianos que por la mañana habían intentado el ataque, vuelven a entrar por la puerta de Madrid, junto a un autobús de guardia civiles que pertenecen a la columna mixta. No encuentran resistencia, pues la tropa ha desertado y los oficiales rebeldes han decidido la rendición. La rendición de la plaza fue así: La superioridad de las fuerzas atacantes, que disponían de la aviación del aeródromo, dispuesta a bombardear los cuarteles donde se encontraban ya no solo la tropa, sino familiares de los oficiales, la paulatina deserción de la tropa, que iba desapareciendo, y que efectúa durante la mañana bombardeos intimidatorios. Los oficiales insurgentes mandan al teniente Del Paso a parlamentar con la columna, con dos camionetas de soldados. Pregunta por el camino a dos transeúntes si han visto algo en la carretera. Éstos les dicen que sí: que en paso a nivel hay Guardias Civiles, Guardias de Asalto, Artillería y Milicias. El teniente Del Paso decide volver, y dar parte al comandante Rojo. Éste ordena a los capitanes Massot y al teniente Fernández que acuda a parlamentar con la columna, para descargo suyo, al argumentar que se habían sublevado para no tener que hacer fuego contra fuerzas españolas y evitar bajas en la tropa. Los oficiales se entrevistan con el coronel Puigdendolas, que les manifiesta que todos los jefes y oficiales de la guarnición de Alcalá deben dejar las armas en el cuarto de banderas y presentarse ante la columna en el plazo de una hora. De no ser así, bombardearían la ciudad. Una vez rendida la plaza la columna de Puigdendolas se divide en dos: una va a Guadalajara y la otra al puerto de Somosierra, donde se enfrentan a los hermanos Miralles. El capitán Mohino libera a los comandantes Besga y Fraile. Les entrega las pistolas y les dice: "Tenga Ud. mi comandante, he perdido, pégueme un tiro". Fraile montó la pistola y dio media vuelta. El número de fallecidos durante los días 20 y 21 dentro de la ciudad son de 19: ocho milicianos, dos militares sublevados, siete religiosos, el padre de uno de los sacerdotes asesinados y un sacristán. Como consecuencia de los tiroteos cruzados resultaron muertos los milicianos, Antonio Galán, Ángel Murillo, Antonio Cabañero, Emilio Salabert, Jesús Pozas (Guardia de Asalto) y un soldado del aeródromo sin identificar. Así como un herrador de 68 años alcanzado fortuitamente, llamado Gregorio Jadraque. Sin embargo, la escabechina en Alcalá de Henares vendrá a partir de esos días, a causa de la represión y de los bombardeos, tal y como se irá narrando.

viernes, 7 de enero de 2011

Historia de Alcalá de Henares: El 20 de julio de 1936.

Fotografía de milicianos en la Plaza de Cervantes, tomada unos días después de que la sublevación en Alcalá de Henares iniciada por los oficiales, tal y como se narra en esta entrada, es abortada.

Alcalá de Henares, 20 de Julio de 1936

Alcalá de Henares se vio sumergida en el verano de 1936, al igual que toda España, en los graves sucesos que la incendiaron, por obra y gracia de los militares acuartelados, tal y como se narra en esta entrada, y a quienes, todos los eneros, se les honra en la Pascua Militar. La insurrección fue inconexa de la del resto del país y no tuvo el apoyo de los grupos civiles de derechas. Esta se produjo cuando los oficiales escucharon las proclamas del general Mola por radio Segovia. Éstos pensaron que en pocos días se tomaría Madrid desde Somosierra y que, en caso de no apoyarla, se tomarían duras represalias si no se sumaban a la misma. Nada se sabía en los cuarteles alcalaínos, al mando del teniente coronel Mariano Monterde (Comandante Militar de la plaza y al mando del del 7º batallón de Zapadores- Minadores) y del teniente coronel Gumersindo Azcárate -familiar del político republicano- (al mando del batallón ciclista) de lo ocurrido dos días antes en Madrid, donde  la insurrección había sido sofocada. Así, los oficiales toman decisiones en base a informaciones y desinformaciones sobre la realidad de lo que está ocurriendo en todo el país. El momento cumbre de la sublevación es un hecho trágico acaecido en el cuarto de banderas, donde los oficiales asesinan, o lo intentan, a los mandos de la plaza (el teniente Gumersindo de Azcárate queda gravemente herido, no así Mariano Monterde, que muere en el cuarto de banderas).  El día 20 fue cuando se montó el pitote en Alcalá. Un ejército, el español, habituado a intervenir en la política a su antojo y que, custodios de orden social, optan de destruirlo en un ejercicio por el cual no ha asumido, a dia de hoy, ninguna responsabilidad. Poniendose en entre dicho, de tal forma, el pilar sobre el que se asienta los fundamentos jurídicos de este país. Porque los sucesos de Alcalá de Henares del 20 de Julio de 1936 es una muestra más, por si hacían falta pruebas, que fue el propio ejército, en sus cuarteles, quien montó el desorden en sus primeros momentos, haciendo correr la sangre entre ellos. El 18 de julio, sábado, se cumplen las ordenes de acuartelamiento. Se lleva una radio al cuarto de Banderas, donde se escucha a los gubernamentales, por parte de la tropa y los suboficiales. Los oficiales, en cambio, escuchan, con otro aparato de radio escondido, radio Segovia.  Los mandos de la plaza reciben órdenes de salir con sus batallones a través de Cobeña, hacia la carretera de Brugos, dirección la sierra. Pero, previamente, los oficiales se han reunido, llegando al acuerdo de no salir a luchar contra "fuerzas españolas". Pidieron "órdenes concretas" de lo que se iba a hacer para cumplir la orden. El teniente coronel Azcárete les dice que no tiene porqué darlas. La situación que se plantea en el cuarto de banderas es el siguiente: los mandos de la plaza son fieles al gobierno, los oficiales no. La tropa está al margen de lo que los militarotes están montando en el cuarto de banderas. Los oficiales gritan a sus mandos: !Manos arriba!.   El teniente coronel Monterde se lleva la mano a la pistola, al ver su autoridad menoscabada. Lo mismo hace el teniente coronel Azcárate. Los oficiales empiezan a disparar repetidamente contra sus superiores, resultando muerto el teniente coronel Monterde y herido grave el teniente coronel Azcárate: en la declaración posterior de este último dice que fueron rematados por un oficial que no reconoció. Tomó entonces el mando el coronel Baldomero Rojo, que declaró el estado de guerra y redactó un bando, que fue leído en la plaza de Cervantes. Cada oficial tomó el mando de su compañía y ocupó los lugares estratégicos de la ciudad. El capitán Aguilar sale al patio para arengar a la tropa, y les dice que se ha acabado la anarquía, que van a restarurar el orden, acabando con vivas a España y a la República. El día anterior en Meco, un grupo de falangistas había tomado el ayuntamiento, y militantes de Alcalá junto con otros de Vallecas, sin conocer aún lo que ocurriría en los cuarteles de su ciudad, tomaron la cercana población vecina, apresando a dos falangistas, Celestino Sanz y Eliseo Bayo, que dias después fueron fusilados en el aeródromo. Los oficiales arengan a la tropa como se ha dicho: aún no sabe si apoyan al gobierno constituido o a los sublevados, pues éstos ofrecen vivas a España y a la República. Tampoco saben que los mandos superiores han sido muertos o heridos. No caen en la cuenta hasta que se lee el bando. Cuando el comandante Besga se entera de lo ocurrido en el cuarto de Banderas se lleva la pistola a las sienes, pero fue impedido por los capitanes, que le encierran en el calabozo. El comandante Fraile, directamente, se encierra en los calabozos, junto al capitán de Zapadores, Ramón Castro, por no unirse a los sublevados. De todo esto la población no tiene idea, que en estado de guerra, está indecisa en sus casas. Se colocan ametralladoras en el palacio Arzobispal. Algunos tiroteos en la carretera de Madrid, y con algunos civiles, la noche se plantea en tensa calma, con el alférez Máximo Miguel acampado en el palacio Arzobispal, en un nido de ametralladores y de sacos terreros, cumpliendo órdenes impartidas por unos mandos que acaban de asesinar, a su vez, a los suyos. En ese punto la aviación había bombardeado por la tarde, con la intención de deshacer el nido. El alférez Máximo Miguel no sabe que ha ocurrido: solo cumple lo que se le ordena. El batallón Ciclista, esa tarde, toma Correos y Telégrafos. Se toma, por parte de la 2ª Compañía, la plaza de Cervantes, la calle Mayor y la plaza de los Santos Niños. Desde las ventanas se tirotea a la tropa: dos civiles mueren. La Iglesia Magistral es tomada por el 7º de Zapadores. Los paisanos tratan de hostigar a las tropas con pistolas y fusiles, pero la ametralladora colocada en la torre, habilmente protegida con sacos terreros, repele el ataque. La situación de la tarde es como sigue: El capitán Mohino toma el mando del Batallón de Zapadores, que había estado al mando del comandante Fraile. Sale con la tropa a la calle, con la banda de música y la bandera del batallón. Se dirigen al Ayuntamiento, que lo ocupan, encontrándose en él el Alcalde, Pedro de Blas, y algunos otros concejales del Frente Popular, que son expulsados del Ayuntamiento. Sin embargo, el ex-alcalde Antonio Cumplido, de Izquierda Republicana, y el maestro socialista Pardinas, puede coger un taxi hacia Madrid e informar de lo ocurrido. La única oposición que se encuentra durante ese día, salvo la de algunos vecinos desde sus ventanas, algunos militantes por la carretera de Madrid, y algunos vecinos que se enfrentan en la Iglesia Magistral, es la de los aviones que despegan desde el aeródromo, que se mantiene fiel, debido a que el comandante Gómez Jordana es detenido, quedando al mando el comandante Gómez Spencer. Nidos de ametralladoras en los puntos claves, como el palacio Arzobispal, y en la torre de San Justo. Tomados Ayuntamientos, estación de tren y telégrafos, la ciudad el 20 de julio está tomada por unos oficiales asesinos. La población obrera, las familias derechistas, están en sus casas. Como podemos ver, el 20 de julio de 1936, fue, en Alcalá de Henares, una cuestión de militarotes. Veremos más adelante lo que pasa al día siguiente.

Entrada relacionada:

El incendio del Palacio Arzobispal

miércoles, 5 de enero de 2011

Wall-e

De la acumulación primitiva del capital; de Marx a Schumpeter, pasando por Bertrand Russell.



Uno de los escritos de más fácil lectura de Marx, además de ser de  sumo interés, es la sección octava de El Capital. En él explica como ocurrió la acumulación primitiva del capital. Marx es un analista implacable. Estudia las realidades sociales, políticas y económicas de su tiempo: su lectura es inexcusable si de lo que tratamos es de entender el tiempo propio.  Estamos inmerso en una plena revolución tecnológica: en los últimos diez años se han producido cambios impresionantes y que con  la crisis estamos en  lugar privilegiado  para ser conscientes de los cambios ocurridos. Es por ello que parece una imperiosa necesidad hacernos una composición de lugar y leer a los clásicos de la economía política. En este caso, señalo dos viejos libros de utilidad: El Capital, de Karl Marx, y Capitalismo, Socialismo y Democracia, de Schumpeter. En el tráfago de esas lecturas, siempre es recomendable la filosofía lúdica, entretenida, irónica y divertida de Bertrand Russell, y su Elogio de la ociosidad. Tres análisis y estudios recomendables para entender algo sobre cómo hemos llegado a donde hemos llegado y a los que voy a hacer referencia en este breve ensayo. Anoche emitieron en TDT la fábula de Wall-e, con un sonido digital y alta resolución visual. Es una muy interesante reflexión sobre el futuro de la tierra, que llena de basura recuerda entre otras al "mundo feliz", de Adoux Huxley, a las novelas de Asimov, sobre la robótica; o incluso a el Gran Hermano orwelliano y al Kubrick de 2001, Una Odisea en el Espacio. Son los cambios digitales, de la información digital -una realidad inmaterial-, y que van a configurar una nueva estructura del mundo y de la realidad. Una revolución de la que somos ya plenamente conscientes. Si recordemos la famosa frase de Marx: "El telar de mano" crea la sociedad feudal, "el telar de vapor" crea la sociedad capitalista. ¿Qué tipo de sociedad se crea con la producción digital de mercancías? Pero, más aún. ¿Qué tipo de sociedad se crea con la información digital? La película de Wall-e es una parábola sobre el mundo que nos ha tocado vivir y sobre sus derroteros. 

Es preciso que nos remontemos a los inicios de éste mundo: a la "acumulación primitiva del capital". De ella de  nos habla Marx en El Capital y explica cómo esta se produjo. Hay dos párrafos antológicos de Marx, que son verdades como puños, que paso a escribir:

 "Según la historia real y verdadera, la conquista, la servidumbre, el robo a mano armada, el reinado de la fuerza bruta, son los que siempre han triunfado. Por el contrario, en los manuales de economía política es el idilio el que siempre ha florecido, jamás ha habido otros medios de enriquecerse que el trabajo y el derecho. En realidad, los métodos de acumulación primitiva será todo lo que se quiera, excepto materia de idilio. El escamoteo de los bienes de las iglesias y hospitales, la enajenación fraudulenta de los dominios del Estado, el robo de las tierras comunales, la transformación terrorista de la propiedad feudal en propiedad moderna privada, son los orígenes idílicos de la acumulación primitiva".

 Esto es, por un lado. Por otro, vamos a ver cómo surge la acumulación primitiva, realizada por la fuerza; a lo que lo hilamos a mis reflexiones anteriores, sobre cómo el heredero joven con intenciones de acumulación, con las nuevas mentalidades nietzscheanas (y sin olvidar a Schopenhauer) de Voluntad de Poder - ahora recuerdo, no sé porqué, a ese Azorín contemplativo finisecular en Monóvar - son la clave personal de donde surge el mundo de hoy.

 "la navegación y el comercio recibieron un gran impulso, que produjeron sociedades mercantiles, a las que los gobiernos concedieron monopolios y privilegios, medios poderosos para efectuar la concentración de capitales. Dicho régimen proporcionaba mercados a las nacientes manufacturas, cuya facilidad de acumulación se duplicó merced al monopolio del mercado de las colonias. Los tesoros directamente usurpados fuera de Europa por el trabajo forzoso de los indígenas reducidos a la esclavitud por el robo y el asesinato, volvían a la madre patria para funcionar así como capitales."

 He aquí los inicios del mundo de hoy y que hace presagiar futuros nada alagüeños, como el que nos presenta muy imaginativamente Wall-e, donde las máquinas, la robóticas, han tomado el poder, creando un mundo artificial para los hombres, en un crucero espacial y un planeta tierra repleto de basura. Sin duda, creo, como Bertrand Russell, en su "Elogio a la ociosidad", que el mundo sería mejor, más bueno, más habitable si las horas de trabajo humano fueran reducidas a cuatro. Con tales horas se crearían los bienes y servicios necesarios para una vida feliz: pues, no son muchas de las cosas que producimos y consumimos otra cosa que banalidades que nada añaden a la felicidad humana. Somos acaso más felices, en su conjunto, con tantos artilugios digitales, con la mejora de las comunicaciones, pantallas planas, equipos de Cine en casa y otras tantas cosas, como si no los hubiera. O quien dice que no los hubiera con solo cuatro horas de trabajo no existirían

"... con cuatro horas de trabajo al día deberían dar derecho a un hombre a los artículos de primera necesidad y a las comodidades elementales de la vida, y que el resto de su tiempo debería ser de él para emplearlo como creyera conveniente.". Posiblemente, lo que si ocurra, es que hemos torcido los valores.

lunes, 3 de enero de 2011

Schumpeter, el cuento del ahorro y el heredero joven con mala baba

Marx se choteaba de aquel cuento infantil que decía que el capitalismo surgió a consecuencia de la laboriosidad y el ahorro de determinadas personas. Mientras otras se dedicaban a vaguear y, por tanto, no podían ahorrar. Leyendo a Shumpeter parece dar razón a los cuentistas: y que un tipo, en el siglo XVI o XVII, metido en un cobertizo, tal cual futuro creador de Apple, era el antecedente, es un suponer, de las rutas Holandesas o el comercio mercantil Veneciano. El análisis de Schumpeter adolece de una simplicidad supina; olvida el economista que no es el empresario innovador, como afirma, la madre del cordero del capitalismo: sino otra cosa, el heredero joven con mala baba. Ciertamente el objetivo del obrero es el de convertirse en un pequeño-burgués, y que para ello se precisa ser un pequeño-propietario. Pero el heredero joven con mala baba no piensa en pequeño-burgués. No se ha estudiado aún, como se debía, la figura de este personaje en su función de creador del capitalismo. Ningún Sombart ni ningún Parsons lo ha estudiado; pero creo firmemente que el heredero joven con mala baba, y no el innovador, es el creador del irracional invento al que llamamos capitalismo y del psico-terrorismo laboral; luego ha querido pensarse que "el directivo" es algo así como el heredero; cuando lo que tienen en común es una sola cosa, que no es el dinero. Es cierto que no todos los herederos jóvenes habían de ser con mala baba, hay los que se llamaban bon vivant,  hay, además, los que no tenían mala baba y que viven sin deseo de acumulación pequeño-burguesa que es moralmente elogiable. Pero, sin duda, son los herederos jóvenes con mala baba los que crearon el capitalismo moderno;  los hipocritillas con mala baba siguen su camino, por muy técnicos que crean ser. No confundamos el deseo de vivir como pequeño burgueses, con la mala baba.

domingo, 2 de enero de 2011

Nihilismo en el cine de Eastwood para un film fordiano y pacifista.

Venta de Cadena Ser







"... pero todos los días, después del almuerzo, a la hora en que la ciudad entera estaba adormecida por el calor, un viejecito aparecía en un balcón, del otro lado de la calle. El pelo blanco y bien peinado, derecho y severo en su traje de corte militar, llamaba a los gatos con "minino, minino" dulce y distante en el tiempo. Los gatos levantaban los ojos, pálidos de sueño, sin decidirse a moverse. Él rompía pedacitos de papel sobre la calle y los animales, atraídos por esta lluvia de mariposas blancas, avanzaban hasta el centro de la calzada, alargando la pata titubeante hacia los últimos trozos de papel. El viejecito, entonces, escupía sobre los gatos con fuerza y precisión. Si uno de sus escupitajos daba en el blanco, reía."

Albert Camus, La peste

sábado, 1 de enero de 2011

Sobre la rebeldía metafísica (Martillazos contra el muro)



La rebeldía, a fin de cuentas, no se imagina si no es contra alguien. La noción de dios personal, creador y por tanto responsable de todas las cosas, es la única que da sentido a la protesta humana. Se puede decir también, y sin paradoja, que la historia de la rebeldía es, en el mundo occidental, inseparable del cristianismo.

Albert Camus, "El hombre Rebelde".